Ruth
Ruth —¿Sabes dónde emergen las rocas grises, verdad, Jemimah? Bueno, pues allà habÃa una gran extensión de arbustos de fresas. ¡Qué bonitos eran! Casi no podÃamos dar un paso sin pisotear aquellos pequeños frutos de color rojo escarlata.
—¡Cuánto nos hubiera gustado que nos acompañara Leonard! —interrumpió Mary.
—¡SÃ! Pero la señora Denbigh ha recogido un buen puñado para él. Y el señor Farquhar le ha dado las suyas.
—Me pareció entender que habÃa ido a la granja de Dawson —dijo Jemimah.
—¡Oh, sÃ! Se acercó hasta allà arriba, pero después nos alcanzó en aquel bosque verde y fresco. Oh, Jemimah era tan hermoso, con aquellos pequeños rayos de luz que se filtraban aquà y allá a través del follaje y temblaban sobre la tierra. Mañana tienes que venir con nosotros.
—Sà —dijo Mary— mañana volveremos. No hemos podido recoger todas las fresas que habÃa.
—Y tiene que venir también Leonard, mañana.
—¡SÃ! Hemos ideado un plan perfecto. Mejor dicho, lo ha planeado el señor Farquhar. QuerÃamos llevar a Leonard a la colina sentado sobre nuestros brazos cruzados, a modo de trono, pero la señora Denbigh no ha querido oÃr hablar del tema.