Ruth
Ruth —Pero las preguntas del señor Donne son siempre puntuales y obtienen siempre el trigo sin la paja. ¡Y debe fijarse, madre, cómo reacciona cuando alguno le reporta noticias negativas sobre las elecciones! ¿No ha notado nunca la luz de color rojo oscuro que aparece en sus ojos? Le sucedÃa lo mismo a mi caballo de pura raza. ¡Su cuerpo temblaba de los pies a la cabeza ante ciertos rumores o sonidos que para él tendrÃan algún significado, pero permanecÃa completamente inmóvil, maravillosa criatura! El señor Donne, tiembla como él, si bien es demasiado orgulloso para demostrarlo. En apariencia se muestra atento y gentil, pero tengo la sensación de que es un hombre obstinado que hace y deshace según su voluntad.
—¡Bueno! No vuelvas a definirlo como un caballo, porque estoy seguro de que papá no lo aprobarÃa. ¿Sabes?, pensaba que me dirÃas que te recordaba al pequeño Leonard.
—¡Leonard! Madre, por favor, Leonard no se parece en absoluto a él. Es veinte veces más parecido a un caballo de pura raza.
—Ahora, querida Jemimah, déjalo ya, te lo pido por favor. Tu padre tiene tan mal concepto de las carreras de caballos que estoy segura de que se disgustarÃa mucho si te escuchara.