Ruth
Ruth Se encontró con algún que otro campesino que volvía a casa. Ruth no estaba. Había regresado junto a sus pupilas atravesando los campos, como el señor Bradshaw relató a sus huéspedes durante la cena. El señor Donne se mostró particularmente capcioso. Pensaba que no terminaría jamás y maldecía las interminables historias del señor Hickson, quien precisamente las estaba contando para tratar de divertirle. Su corazón se sobresaltó con ardor cuando la vio en el salón acompañada de las niñas.
Estaba leyendo para ellas, con un corazón tan afligido y tembloroso que ninguna palabra podría describirlo. Sin embargo, consiguió dominar cualquier manifestación exterior de sus emociones. Todavía una hora aquella tarde (que en parte, estaría dedicada a las oraciones junto a la familia, durante las cuales se encontraría a salvo, en compañía) y otra a la mañana siguiente (cuando todos estarían ocupados con el ajetreo de la partida); si en este breve lapso de tiempo no era capaz de «esquivarle», podría mantenerse distante dándole a entender que en adelante su mundo y el de él pertenecían a dos universos diferentes, infinitamente alejados el uno del otro.