Ruth
Ruth Ella permaneció en silencio. Deseaba huir ardientemente, pero temÃa que la pudiera seguir hasta algún lugar donde estarÃan expuestos a cualquier interrupción, más de lo que lo estaban allÃ, junto a las redes de los pescadores que la baja marea estaba dejando al descubierto, provocando que los leños a los que estaban ligadas, resaltaran cada vez más negros sobre las aguas.
El señor Donne le aferró violentamente los brazos y Ruth los dejó caer inertes.
—PÃdeme que te deje marchar —dijo—. Lo haré si me lo pides.
Se mostraba impetuoso, apasionado y determinado. La vehemencia de su reacción sorprendió a Ruth y el dolor de su opresión casi la hizo gritar. Y sin embargo, permaneció increÃblemente tranquila y silenciosa.
—PÃdemelo —insistió sacudiéndola un poco. Ella no habló. Sus ojos, fijos en la costa distante, se estaban lentamente cargando de lágrimas. De repente, una luz apareció a través de la niebla que los ofuscaba y sus labios cerrados se abrieron. Vio algo en la lejanÃa que le dio esperanzas.
—Es Stephen Bromley —dijo—. Viene a controlar sus redes. Dicen que es un hombre atormentado y violento, pero me protegerá.