Ruth
Ruth —¡Qué paso seguro que tiene! ¡Qué majestuosos y elegantes sus modos! Ahora cree que me ha vencido. Buscaré otra salida y le relanzaré mi oferta.
Liberó sus brazos y comenzó a seguirla. Ganó terreno sobre ella porque sus pasos se habÃan vuelto vacilantes e inestables. La fuerza que le habÃa consentido moverse la estaba rápidamente abandonando.
—¡Ruth! —dijo cuando la alcanzó—. Aún tienes que escucharme. ¡Y bien, mira a tu alrededor! Tu pescador está muy cerca. PodrÃa oÃrme si quisiera… contemplar tu triunfo. He venido para pedirte que te cases conmigo, Ruth. Ocurra lo que ocurra, serás mÃa. SÃ, haré que me escuches. Te importunaré hasta que me hayas escuchado. Mañana hablaré con quién tú quieras en Eccleston: con el señor Bradshaw, con el señor… me refiero a aquel pequeño pastor. Haremos que mantenga nuestro secreto de modo que todos continúen en la creencia de que eres ciertamente la señora Denbigh. Leonard conservará su nombre, pero por lo demás, será tratado como mi hijo. Junto a ti, la vida le sonreirá. Me encargaré de que se le abran todas las puertas.
La miró, imaginando que su rostro se iluminarÃa por una repentina alegrÃa, pero por el contrario, su cabeza permanecÃa aún agachada.
—No puedo —dijo—. Su voz era muy débil y baja.