Ruth
Ruth —Jemimah, la señorita Bradshaw —dijo el señor Farquhar dubitativo— estaba ansiosa por tener noticias suyas. Espero poder decirle que se encuentran todos bien…
—Gracias. Agradézcaselo de nuestra parte. Estamos todos bien, todos excepto Leonard, que es más débil, como le he dicho antes. Pero debemos ser pacientes. El tiempo y el amor devoto y tierno que recibe de su madre, dará sus frutos.
El señor Farquhar permaneció en silencio.
—Mándelo a mi casa a recoger los periódicos. Será una pequeña ayuda para él tener una obligación diaria que le haga enfrentarse al mundo. Antes o después, tendrá que hacerlo.
Los dos caballeros se despidieron estrechando sus manos, sin hacer ninguna ulterior alusión a Ruth o a Leonard.
Y asà Leonard acudÃa diariamente a recoger la prensa. Se escabullÃa por caminos secundarios —corriendo con la cabeza agachada— y su pequeño corazón resollaba aterrorizado ante la idea de ser señalado como el hijo de su madre, por lo que era habitual que regresara a casa corriendo y temblando, lanzándose a los brazos de Sally que lo calmaba sobre su pecho con simpáticas palabras malsonantes y compasivas.