Ruth
Ruth —Ha sido de una gran nobleza por tu parte, permanecer a mi lado como lo has hecho. ¡Debiste odiarme tanto al descubrir mi engaño!
—¡No, no ha sido éste el motivo de mi odio! Comenzó mucho antes. Oh, Ruth, ¿cómo he podido odiarte?
Permanecieron en silencio algunos instantes, cogidas de la mano. Ruth habló en primer lugar:
—¡Mañana te casas!
—¡SÃ! —afirmó Jemimah—. Mañana a las nueve. Pero no habrÃa podido casarme sin saludar antes al señor Benson y a la señorita Faith.
—Voy a buscarles.
—No, aún no. Antes quiero hacerte una o dos preguntas. Nada de particular; es sólo que ha sido tan larga y extraña esta separación. Ruth —dijo bajando la voz—. ¿La salud de Leonard es más fuerte que antes? Me disgustaban tanto las noticias que me traÃa Walter… Pero ¿está mejor? —preguntó con ansia.
—SÃ, está mejor. No como deberÃa estarlo un muchacho de su edad… —respondió la madre con un tono de quieta pero profunda tristeza—. ¡Oh, Jemimah! —continuó—. Mi castigo más duro es éste. Pensar cómo podrÃa haber sido, y como es.