Ruth
Ruth Lo pintoresco de aquellas antiguas calles, por desgracia, se ha perdido. Los Astleys, los Dunstans, los Waverhams —nombres de gran poder en aquel distrito—, viajaban regularmente a Londres para asistir a frecuentes fiestas, por lo que vendieron sus residencias en el condado hace ya cincuenta años o más. Y una vez que esta pequeña ciudad perdió su atractivo para los Astleys, los Dunstans, los Waverhams, ¿cómo podemos pensar que los Dombilles, los Bextons y los Wildes, continuarÃan yendo a pasar el invierno en sus casas de segunda categorÃa, viendo sus gastos aumentados? AsÃ, de un plumazo, las grandiosas casas antiguas se quedaron vacÃas; después, los especuladores se aventuraron a su compra transformando las mansiones desiertas en muchas viviendas pequeñas adaptadas a profesionales. ¡O incluso (lo digo en voz baja, por temor a que el espÃritu de Marmaduke, primer barón de Waverham, pueda oÃrme) en tiendas!
