Ruth
Ruth Aún asÃ, esto no fue tan drástico si lo comparamos con las siguientes innovaciones. Los comerciantes se dieron cuenta de que las calles oscuras y con una luz tenue —aunque en su momento a la moda—, ahora no hacÃan resaltar lo mejor de sus mercancÃas; el cirujano no veÃa con claridad suficiente para poder extraer los dientes de sus pacientes; el abogado tenÃa que encender las velas una hora más temprano respecto a cuando vivÃa en una calle más plebeya. En resumen, de común acuerdo, la fachada de un lado de la calle fue derribada y reconstruida al estilo sobrio y modesto de Jorge III. Pero el cuerpo de los edificios era demasiado macizo para someterlo a ninguna alteración. Asà los viandantes, después de pasar por delante de un comercio con un aspecto ordinario, se veÃan ocasionalmente sorprendidos al encontrarse a los pies de una imponente escalinata esculpida en roble, iluminada por una vidriera coloreada, y adornada con fastuosos escudos nobiliarios.
