Ruth
Ruth Aquella tarde, casi al anochecer, el señor Benson se encontraba en su estudio; los demás se habÃan ido a dormir; pero él esperaba a una persona gravemente enferma. Por tanto, no se sobresaltó cuando escuchó golpear la puerta principal entorno a la medianoche pero sà se sorprendió por el modo de llamar, con toques lentos y fuertes, haciendo una pausa entre uno y otro. La puerta de su estudio estaba junto a aquella que daba a la calle. La abrió, y allà se encontraba… el señor Bradshaw; su grande e imponente figura no podÃa confundirse ni siquiera en la oscuridad de la noche. Dijo:
—Bien. Era a usted a quien querÃa ver.
Y caminó directamente hacia el estudio. El señor Benson le siguió y cerró la puerta. El señor Bradshaw estaba de pie, frente a la mesa, buscando algo en sus bolsillos. Sacó el documento, lo abrió y después de una pausa en la que se podrÃa haber contado hasta cinco, se dirigió al señor Benson:
—¡Léalo! —dijo. Y no pronunció palabra hasta que el señor Benson terminó de leer el escrito atentamente. Luego añadió:
—¿Ésa es su firma? —la frase era afirmativa pero con un tono interrogativo—. No, no lo es —respondió el señor Benson contundentemente—. Es similar a mi escritura. Casi podrÃa decir que es la mÃa, pero sé que no lo es.