Ruth
Ruth —Intente recordar por un momento. La fecha es del tres de agosto del año pasado, hace catorce meses. Quizá lo ha olvidado.
El tono de su voz tenÃa una ansiosa nota de súplica que pasó desapercibida para el señor Benson, quien estaba demasiado sorprendido de ver aquella firma.
—Es increÃblemente similar a la mÃa; pero no puedo haber firmado la venta de estas acciones —todo cuanto tengo—, sin tener el más mÃnimo recuerdo.
—Cosas más extrañas han sucedido. Por amor de Dios, piense un poco. Es un acto de cesión de las acciones de esta compañÃa aseguradora, como usted mismo puede comprobar. ¿No lo recuerda? ¿No ha escrito usted mismo su nombre y estas letras?
Miraba al señor Benson deseoso de una respuesta especÃfica. Este último, se dio cuenta al fin de su estado y miró angustiosamente al señor Bradshaw, cuyos modales, celeridad y voz eran tan distintos de lo habitual que no podÃa dejar de extrañarse. Pero apenas el señor Bradshaw advirtió su perplejidad, cambió bruscamente de tono.