Ruth
Ruth —Señor Bradshaw, yo no lo acusaré. Y no lo volveré a repetir. Mañana se sentirá usted feliz de que no le haya escuchado. Es mejor dejarlo aquÃ.
Hay siempre algo de irritante en el hecho de que alguien nos diga que en otro momento veremos las cosas con más claridad, con más esperanza. Esto implica que nuestros sentimientos actuales están ofuscados y que un simple espectador tiene una visión más nÃtida y puede vislumbrar nuestro futuro mejor que nosotros mismos. A una persona superficial no le gusta escuchar que cualquiera puede valorar mejor que ella, su interior. El señor Bradshaw no se calmó con la última observación del señor Benson. Todo lo contrario. Se agachó para coger su sombrero y se fue. El señor Benson vio que buscaba algo a tientas y se lo dio, pero no recibió palabra alguna de agradecimiento. El señor Bradshaw se dirigió a la puerta en silencio, pero una vez allÃ, se giró y dijo:
—Si hubiera más personas como yo y menos como usted, habrÃa menos males en el mundo. El pecado se alimenta de sentimientos como el suyo.