Ruth
Ruth —Aún no lo sé. Pero, por el amor que le tengo a Jemimah, y por amor a su querido y viejo padre, no le abandonaré a la deriva. Le encontraré alguna ocupación alejada de cualquier tentación. Haré cuanto esté en mi poder. Si hay algo de bueno en él, trabajará mejor por su cuenta, sin que le aterrorice el padre por su falta de individualidad y de respeto. Tengo que despedirme de usted, señor Benson —dijo mirando su reloj—. Debo explicárselo todo a mi mujer y encontrarme con el empleado. Sabrá algo de mà en uno o dos dÃas.
El señor Benson, envidiaba en parte la elasticidad mental de aquel caballero, asà como su capacidad de reacción. Necesitaba sentarse tranquilamente en su estudio y meditar sobre los acontecimientos de las últimas veinticuatro horas.
Se sentÃa aturdido sólo con pensar en los planes del señor Farquhar, tan concisamente expuestos. DebÃa reflexionar y considerar si eran justos y sabios. Estaba abatido ante la evidente actuación culposa de Richard, aunque a decir verdad, estaba a la altura de la opinión que habÃa tenido del joven durante algún tiempo. En los dÃas sucesivos se mostró deprimido e incapaz de superarlo. Ni siquiera podÃa refugiarse en su hermana, porque sentÃa la obligación de no decirle nada; por fortuna, la señorita Benson estaba tan ocupada con alguna labor doméstica con Sally, que no se percató de la quieta languidez de su hermano.