Ruth
Ruth —No deberÃa haberle molestado. Soy consciente de las razones que han motivado la ausencia del señor Farquhar. Desapruebo totalmente su conducta. No ha tenido en cuenta mi voluntad, ha desobedecido las órdenes que, como yerno mÃo que es, pensaba que acatarÃa como muestra de respeto hacia mÃ. Si hay alguna otra cuestión desagradable que usted pueda referirme, estaré feliz de escucharle, señor.
—Ni usted ni yo debemos pensar en lo que nos gusta o no escuchar. Usted debe estar al tanto de todo aquello que se refiera a su hijo.
—He repudiado a aquel joven que ha sido mi hijo —respondió frÃamente.
—La diligencia con destino a Dover ha volcado —dijo el señor Benson, empujado por los modales bruscos y la gélida rigidez del padre. Pero al instante, comprobó lo que realmente yacÃa bajo aquella terrible ostentación de indiferencia. El señor Bradshaw le miró con una angustiosa mirada de sufrimiento. Después palideció; se puso tan lÃvido que el señor Benson se levantó asustado para hacer sonar el timbre, pero el señor Bradshaw le hizo una señal de que permaneciera sentado.