Ruth
Ruth —¡Oh! ¡He sido demasiado brusco, señor! ¡Está vivo, está vivo! —exclamó viendo el pálido rostro que se esforzaba inútilmente en hablar; pero sus pobres labios— rÃgidos, tan sólo un minuto antes, —continuaban esforzándose, como si las palabras no llegaran a su mente, o no consiguiera hacerse comprender. El señor Benson fue a buscar a la señora Farquhar.
—¡Oh, Jemimah! ¡Le he hecho tanto daño! ¡He sido tan cruel! Está muy mal, temo… Trae agua y brandy…
Y después regresó a toda velocidad al dormitorio. El señor Bradshaw, enorme y fuerte como un hombre de hierro, yacÃa desmayado en la silla.
—Vete a buscar a mamá, Mary. Haz llamar al doctor, Elizabeth —dijo Jemimah corriendo hacia la cámara de su padre; junto al señor Benson hizo todo lo que pudo para que recobrara la consciencia. La señora Bradshaw olvidó todos sus juramentos de alejarse del marido que parecÃa muerto, y pensando que ya no podrÃa hablarle ni escucharle de nuevo, se acusó severamente por todas las palabras que desde la rabia le habÃa dirigido durante aquellos últimos trágicos dÃas.