Ruth
Ruth —¿Está vivo, verdad?
—SÃ. Lo está; se encuentra herido. Seguro que se repondrá. El señor Farquhar está con él —dijo el señor Benson, casi incapaz de hablar por las lágrimas.
El señor Bradshaw no retiró sus ojos del rostro del señor Benson durante un minuto después de que éste le hubiera contestado. Intentaba leer en su mirada si éste le habÃa dicho la verdad. Una vez convencido y satisfecho, se hundió lentamente en la silla; permanecieron en silencio, esperando alguna otra pregunta. Finalmente, uniendo lentamente sus manos y alzando su plegaria, exclamó:
—¡Gracias, Dios mÃo!