Ruth
Ruth —¡Tranquila! ¡No te levantes! Hoy tienes que contentarte con recibir visitas y dejar que te cuiden. Acabo de encontrarme con la señorita Benson en la puerta, ha hecho compra sobre compra para que no te fatigues. ¡Oh, Ruth! ¡Cuánto te queremos, ahora que estas de nuevo entre nosotros! Debes saber que en cuanto te fuiste a aquel terrible lugar, enseñé a Rose a decir sus plegarias, sólo para que sus pequeños labios rezaran por ti; me hubiera gustado que la escucharas: «Por favor, Dios mÃo, protege a Ruth». ¡Oh, Leonard! ¿No estás orgulloso de tu madre?
Leonard respondió un «sû veloz, como si le molestara que alguno supiera, o simplemente tuviera el derecho de imaginar, lo orgulloso que realmente estaba. Jemimah prosiguió:
—Ahora, Ruth, tengo un proyecto para ti. Lo hemos ideado en parte Walter y yo, pero es mi padre quien lo está realizando. ¡SÃ, querida! Papá está muy ansioso por mostrarte sus respetos. Queremos que vayas a Eagle’s Crag el próximo mes, que recuperes las fuerzas y que respires nuevos aires en Abermouth. Llevaré a la pequeña Rose. Papá nos ha autorizado. El tiempo allà suele ser espléndido en noviembre.
—Gracias, de verdad. Es muy tentador ya que necesitaba un cambio asÃ. No puedo confirmarlo ahora, pero lo pensaré, si me dejas un poco de tiempo para meditarlo.