Ruth
Ruth —Usted no revelará mi secreto, señor Davis —dijo bruscamente.
—¡No! ¡No lo haré! ¿Acaso piensa que no he tenido que guardar nunca un secreto de este género? Sólo espero que pierda las elecciones y que no vuelva más a esta ciudad. Después de todo —continuó suspirando—, ¡asà es la naturaleza humana!
Comenzó a recordar las circunstancias de su juventud, con la mirada perdida en las brasas agonizantes de la chimenea. Se sobresaltó cuando Ruth apareció frente a él, lista para marcharse, seria, pálida y serena.
—¡Vamos! —dijo—. Sus cuidados serán vitales durante estos tres dÃas, después de los cuales, casi garantizo su recuperación, pero… ¡escúcheme!, en ese preciso momento la mandaré a su casa, porque podrÃa reconocerla y no quiero que sufra una recaÃda, y tampoco llantos y lágrimas por su parte, señora Denbigh. Pero ahora, su asistencia permanente será vital para él. Me encargaré de informar al señor Benson, en cuanto usted esté acomodada.