Ruth
Ruth El señor Donne se encontraba en la mejor suite del hotel Queen. No habÃa nadie con él, excepto su fiel criado ignorante, que tenÃa miedo de la fiebre tanto o más que cualquier otra persona, pero que sin embargo, no querÃa abandonar a su señor, que le salvó la vida cuando era niño y después le colocó en las escuderÃas de Bellingham Hall, donde aprendió todo cuanto sabÃa. PermanecÃa en un rincón alejado de la habitación, mirándolo delirante con ojos aterrorizados, sin osar acercarse pero tampoco abandonarlo.
—¡Oh! ¡Cuándo vendrá ese doctor! ¡Se matará o me matará a mÃ! Y esos estúpidos sirvientes, se niegan a traspasar la puerta de la cámara. ¿Qué puedo hacer para superar otra noche? ¡Bendito sea! ¡El viejo doctor ha regresado! Puedo escuchar sus pasos subiendo las escaleras que crujen.
La puerta se abrió y el señor Davis entró seguido de Ruth.
—Aquà le traigo una enfermera, buen señor. La mejor enfermera del paÃs. Ahora, todo lo que tiene que hacer es prestar atención a lo que ella le diga.
—¡Oh, señor! ¡Se está muriendo! ¿No podrÃa quedarse con nosotros esta noche, señor?
—Mire eso —le susurró el señor Davis al hombre—. Mire cómo sabe tratarlo. Yo mismo no podrÃa hacerlo mejor.