Ruth
Ruth Desde aquel momento el señor Davis dedicó todo su tiempo, su competencia y su fuerza a salvarla. Mandó llamar a su médico rival para pedirle que se encargara de la recuperación del señor Donne, argumentando con su habitual ironía:
—No podría responder ante el señor Cranworth si salvara a su adversario, ¿entiende?, teniendo entre mis manos semejante oportunidad. Ahora bien, con sus pacientes y con el interés general de los radicales, será una pluma sobre su sombrero; aún necesitará de muchos cuidados, si bien se está restableciendo de maravilla y tan velozmente que para mí sería una irresistible tentación hacer que retrocediese en sus progresos… Una recaída, ¿entiende?…
El doctor respondió con una inclinación de cabeza, tomando muy en serio al señor Davis, pero en cierto modo feliz de la oportunidad que se le presentaba.
No obstante el ansia real y profunda que sentía por Ruth, no consiguió disimular una sonrisa ante la literal interpretación que su rival haría de su reciente discurso.