Ruth
Ruth Es posible que totalmente agotada por las noches de vigilia y asistencia, primero en el hospital y más tarde junto a la cabecera de su antiguo amante, sus fuerzas se hubieran consumido. O quizá fuera a causa de su gentil y dócil bondad. En cualquier caso, no mostró jamás el más mÃnimo atisbo de ofensa e injuria, ni siquiera durante su delirio. YacÃa en aquella buhardilla en la que habÃa nacido su hijo, en la que lo habÃa cuidado y donde le habÃa hecho tantas confesiones. Ahora permanecÃa acostada sobre el lecho, totalmente indefensa, mirando delicadamente al vacÃo con aquellos ojos abiertos pero inconscientes, de los cuales habÃa desaparecido toda la profundidad de su elocuencia; y todo lo que transmitÃan en aquellos tristes momentos, era la tierna locura infantil que albergaban en su interior.