Ruth
Ruth FIN
Al apasionado desconsuelo de Leonard, le siguió un doloroso estado de confusión. Con el pasar de las horas se mostró tan deprimido física y mentalmente, que antes de que finalizara el día, el señor Davis manifestó una gran preocupación ante las posibles consecuencias. Recibió con alegría la propuesta de los Farquhar de alejar al muchacho de la casa y ponerlo bajo los amorosos cuidados de la amiga de su madre, que había mandado a su hija a Abermouth para dedicarse plenamente a Leonard. Cuando se lo comunicaron, se negó a abandonar a su madre, pero el señor Benson le dijo:
—¡Tu madre lo habría querido así, Leonard! ¡Debes hacerlo por amor a ella!
Y así se fue, serenamente y sin decir una palabra, después de que el señor Benson le hubiera prometido espontáneamente que podría verla una última vez. No habló ni lloró por muchas horas; Jemimah tuvo que emplearse a fondo para que su atormentado corazón encontrase el consuelo de las lágrimas. Estaba tan débil y su latido era tan lento que todos aquellos que lo querían temían por su vida.
