Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Aun a riesgo de parecer muy exigente, tengo que decirte que me gustarÃa recibir una carta tan larga como la última cada vez que me escribas. Las notas breves son como un bocadito de un manjar exquisito, aguzan el apetito sin saciarlo. Las largas te dejan más satisfecha; y sin embargo, en realidad, me alegra mucho recibir notas; no vayas a pensar, cuando andes escasa de tiempo o de materiales, que es inútil ponerme unas lÃneas; te aseguro que unas lÃneas están muy bien dentro de lo que cabe; y aunque me gustan las cartas largas, por nada del mundo desearÃa que fueran un trabajo para ti [...] Me gustarÃa que vinieras a Haworth antes de volver yo a B—. Y es lógico y correcto que lo desee. Para mantener la amistad como es debido hay que conservar el equilibrio de buenos oficios, porque de lo contrario se introduce en la relación un sentimiento inquietante que destruye el mutuo solaz. PodrÃamos organizar tu visita a Haworth durante el verano y el buen tiempo mucho mejor que en invierno. Entonces saldrÃamos y estarÃamos más independientes de la casa y de nuestra habitación. Branwell se comporta muy mal últimamente. Por su conducta extraña y por los comentarios enigmáticos que deja caer (pues nunca habla claramente) sospecho que pronto tendremos noticias de las nuevas deudas que haya contraÃdo. Yo estoy mejor de salud; creo que la precariedad de la misma se debe más al frÃo que a las preocupaciones.