Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Regresó a su tranquilo hogar y a sus silenciosas tareas cotidianas. Su padre sentía la suficiente veneración por los héroes como para disfrutar oyéndola contar lo que había oído y a quién había visto. Con motivo de una de sus visitas a Londres, le había pedido que fuera a ver el arsenal del príncipe Alberto si podía. No sé si lo hizo; pero fue a alguno de los grandes arsenales nacionales para poder describir después los cascos de acero y las espadas brillantes a su padre, que se entusiasmaba imaginando aquellas cosas; y muchas veces, después, cuando el ánimo del anciano flaqueaba y la languidez de los años dominaba su carácter indomable, ella procuraba animarle y le hablaba de la multitud de armas extrañas que había visto en Londres hasta despertar su interés y conseguir que volviera a ser la persona belicosa, inteligente y aguda de siempre.