Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Ya estoy de nuevo en Haworth. Tengo la sensación de haber salido de un remolino emocionante. No es que el apresuramiento y el estÃmulo hubieran parecido gran cosa a alguien acostumbrado a las relaciones sociales y a los cambios, pero para mà fueron demasiado. Muchas veces me faltaron el ánimo y las fuerzas. Aguantaba todo lo que podÃa, porque cuando ya no podÃa más, veÃa que el señor Smith se inquietaba; creÃa que habÃan dicho o hecho algo que me habÃa molestado, cosa que nunca ocurrió, pues me trataron con la más absoluta cortesÃa, incluso mis antagonistas, individuos que me habÃan atacado por escrito lo mejor o lo peor que sabÃan. Le expliqué repetidamente que mis esporádicos silencios se debÃan a falta de fuerza para hablar, nunca a falta de voluntad [...]
Thackeray es un titán de inteligencia. Su presencia y sus facultades son impresionantes en un sentido intelectual. Todos los demás son subordinados. Algunos cuentan con mi estima y confÃo en que todos con mi cortesÃa. No sé lo que ellos piensan de mÃ, por supuesto. Pero creo que casi todos esperaban ver a alguien más llamativo, excéntrico, asombroso. Creo que deseaban ver a alguien más admirable y más censurable. Me sentà bastante cómoda con todos menos con Thackeray; con él me sentÃa muy estúpida.