Vida de Charlotte Bronte

Vida de Charlotte Bronte

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Ahora puedo escribirte, querida E—, porque estoy lejos de casa, y el cambio de aire y de escenario ha aliviado, al menos temporalmente, la pesada carga de la depresión que me ha tenido aplastada los últimos tres meses, lo confieso. ¡Nunca olvidaré el último otoño! He pasado días y noches cruelísimos. Pero ahora que ya te lo he dicho, no necesito añadir nada sobre el tema. Mi aversión a la soledad se intensificó y el recuerdo de mis hermanas era insoportablemente doloroso. Ya estoy mejor. Pasaré una semana con la señorita Martineau. Tiene una casa muy agradable, tanto dentro como fuera; arreglada en todos los aspectos con pulcritud y comodidad admirables. Sus visitantes gozan de la más absoluta libertad; les permite la misma que reclama para sí misma. Yo me levanto a mi hora de siempre, desayuno sola (ella se levanta a las cinco, se da un baño frío y un paseo a la luz de las estrellas, y a las siete ya ha desayunado y está trabajando). Paso la mañana en el salón y ella en su estudio. A las dos nos reunimos: conversamos y paseamos juntas hasta las cinco, que es a la hora en que cena ella; luego pasamos la velada juntas y ella habla largo y tendido y con la más absoluta franqueza. Yo me retiro a mi habitación poco después de las diez; ella se queda escribiendo cartas hasta las doce. Su vigor y su ánimo parecen inagotables, e infatigable su capacidad de trabajo. Es una gran mujer, una buena mujer; con sus peculiaridades, por supuesto, aunque todavía no he visto ninguna que me moleste. Es dura y afectuosa a la vez, seca y cariñosa, liberal y despótica. Creo que no se da cuenta de su absolutismo. Cuando se lo digo, desmiente la acusación cordialmente; entonces me río de ella. Creo que casi controla el pueblo. A algunos no les gusta, pero la clase baja la tiene en gran estima [...] he pensado que me gustaría pasar dos o tres días contigo antes de volver a casa; así que si no hay ningún inconveniente por tu parte, llegaré el lunes (Dios mediante) y me quedaré hasta el jueves [...] He disfrutado mucho aquí. He visto a mucha gente y todo el mundo ha sido amabilísimo conmigo; sobre todo la familia del doctor Arnold. Siento una gran simpatía por la señorita Martineau.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker