Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte Al acercarse la primavera empezó a dominarla de nuevo el desánimo al que era propensa, y que la abrumaba «con una pesadilla nocturna y diurna». Empezó a temer que acabaría sintiéndose tan abatida como en otoño; y para evitarlo pidió a su buena amiga y compañera de colegio que fuera a pasar con ella unas semanas en marzo. Le hizo mucho bien su presencia, tanto por la agradable compañía en sí misma como por la serenidad que le imponía tener que atenderla y ocuparse de su comodidad. La señorita Brontë comentó sobre esta ocasión: «No me permitiré caer en el hábito de escapar de casa y eludir así temporalmente la opresión en vez de afrontarla y luchar con ella hasta dominarla o que me domine».
Transcribiré ahora un extracto de una de sus cartas, aunque no sigue el orden cronológico. La incluyo aquí porque alude a una tercera propuesta de matrimonio que le hicieron, y porque creo que algunos son proclives a suponer, basándose en la fuerza extraordinaria con que describió la pasión amorosa en sus novelas, que ella era muy sensible a la misma.