Vida de Charlotte Bronte
Vida de Charlotte Bronte ¿Sabes que estuve en Leeds el mismo dÃa que tú, el miércoles pasado? Pensé decirte dónde iba a ir para que me acompañaras y me ayudaras a comprar un sombrero, etc., pero luego reflexioné y me pareció que serÃa aprovecharme de forma egoÃsta de ti, asà que decidà arreglármelas o desarreglármelas yo sola. Compré el sombrero en Hurs and Hall’s, uno que parecÃa muy serio y muy sobrio entre todos los esplendores de la tienda. Pero ahora me parece infinitamente alegre con el forro rosa. Vi algunas sedas preciosas de colores claros, pero no tenÃa ánimo ni medios para decidirme a gastar cinco chelines la yarda y al final compré una negra a tres chelines. Lo lamento bastante porque papá dice que si lo hubiera sabido me habrÃa dado un soberano. Creo que si me hubieras acompañado, me habrÃas obligado a endeudarme [...] La verdad es que no puedo ir a B— antes que a Londres. Es imposible. Tengo muchÃsimo que coser y he de organizar cosas de la casa antes de irme, porque tendrán que limpiar, etc., mientras yo esté fuera. Además tengo una jaqueca espantosa, que espero que me alivie el cambio de aire. Pero mientras tanto, como se debe al estómago, estoy delgada y demacrada. Ni tú ni nadie podrÃa hacerme engordar ni que me sintiera bien para la visita; está escrito que sea asÃ. No importa. TranquilÃzate; aunque me alegra que te preocupes por mÃ. Ese ánimo es señal de salud. Adiós, apresuradamente.