El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Te interesan las mujeres, amigo mÃo —bromeó Maton.
—Soy bastante más joven que tú —replicó Rodan.
—De acuerdo, pero esta vez te imaginas un romance donde no lo hay. La propietaria es gorda y está arrugada y habla tanto para decir tan poco que me enoja. Antaño tenÃa mucho dinero y su hijo y ella eran buenos clientes pero el tiempo les trajo desgracias. Le hubiera gustado hacer de su hijo un mercader. Un dÃa vino a mi casa y me pidió dinero prestado para que su hijo pudiera asociarse con el propietario de una caravana que viajaba con sus camellos y trocaba en una ciudad lo que compraba en otra.
»El hombre demostró ser un canalla porque dejó al pobre chico en una ciudad lejana sin dinero y sin amigos, tras abandonarlo mientras dormÃa. Quizá cuando sea adulto, me devolverá el dinero. Desde entonces, no recibo ningún interés por el préstamo, sólo palabras vanas. Pero reconozco que las joyas valen el préstamo.
—¿Y esta mujer, te pidió algún consejo sobre este préstamo?