El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia El viejo Banzar, guerrero feroz en otros tiempos, hacia guardia en la pasarela que llevaba a la parte más alta de las murallas de Babilonia. A lo lejos, valerosos soldados defendÃan el acceso a las murallas. La supervivencia de la gran ciudad y de sus centenares de miles de habitantes dependÃa de ellos.
De más allá de las murallas llegaban el fragor de los ejércitos que combatÃan, los gritos de los hombres, los cascos de miles de caballos, el ensordecedor ruido de los arietes que golpeaban las puertas de bronce.
Los lanceros estaban en alerta continua, preparados para impedir la entrada en la ciudad en el caso de que las puertas cedieran. No eran numerosos, los ejércitos principales estaban lejos, hacia el Este, acompañando al rey, que dirigÃa una campaña contra los elamitas. No habÃan previsto que pudieran ser atacados durante esta ausencia y las fuerzas defensoras eran escasas. Cuando nadie se lo esperaba, los grandes ejércitos asirios llegaron del Norte. Las murallas deberÃan soportar el ataque, si no, serÃa el fin de Babilonia.
Alrededor de Banzar se agrupaban numerosos ciudadanos con expresión espantada que se informaban ansiosamente sobre la evolución de los combates. Miraban aterrorizados la hilera de soldados muertos o heridos que eran transportados o que bajaban de la pasarela.
