El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —He oÃdo decir a un viajero que acaba de llegar de Urfa que un hombre rico de allà posee una piedra tan fina que se puede ver a su través. La coloca en las ventanas de su casa para impedir que la lluvia entre. Por lo que me ha dicho el viajero, es amarilla y le permitieron mirar a través de ella de modo que el mundo exterior le pareció extraño y diferente de lo que es en realidad. ¿Tú que piensas, Tarkad? ¿Crees que un hombre puede ver el mundo de un color diferente del que tiene en realidad?
—No sabrÃa decirlo —respondió el joven mucho más interesado por la pierna de cabra que estaba delante de Dabasir.
—Pues yo sé que es cierto, ya que he visto con mis propios ojos el mundo de un color diferente del que en realidad tiene, y la historia que te contaré relata cómo llegué a volverlo a ver de nuevo de su verdadero color.
—Dabasir va a contar una historia —murmuró alguien de una mesa vecina a su compañero, y acercó su alfombra hacia ellos, los demás comensales cogieron su comida y se agruparon en un semicÃrculo. ComÃan ruidosamente al oÃdo de Tarkad, lo tocaban con los huesos de la carne, él era el único que no tenÃa comida. Dabasir no le propuso que compartiera con él la pierna de cabra ni le ofreció el trozo de pan duro que se habÃa caÃdo al suelo.