El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —La historia que te voy a contar —empezó Dabasir, haciendo una pausa para poder llevarse a la boca un buen trozo de carne— relata mi juventud y cómo llegué a ser tratante de camellos. ¿Alguno de vosotros sabe que yo fui en un tiempo esclavo en AsirÃa?
Un murmullo de sorpresa recorrió el auditorio y Dabasir lo escuchó con satisfacción.
—Cuando era joven —continuó Dabasir después de otro goloso ataque a la pierna de cabra—, aprendà el oficio de mi padre, la fabricación de sillas de montar. Trabajé con él en la tienda hasta que me casé. Como era joven e inexperto, ganaba poco, justo lo necesario para cubrir modestamente las necesidades de mi excelente esposa. Estaba ansioso de obtener buenas cosas que no me podÃa permitir. Rápidamente me di cuenta de que los propietarios de las tiendas me daban crédito aunque no pudiera pagarles a tiempo.
»Joven e inexperto, yo no sabÃa que el que gasta más de lo que gana siembra los vientos de la inútil indulgencia y cosecha tempestades de problemas y humillaciones. De este modo sucumbà a los caprichos y, sin tener el dinero necesario, me compré bellas ropas y objetos de lujo para mi esposa y para nuestra casa.