El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Fui pagando como pude, y durante un cierto tiempo todo fue bien. Pero un dÃa descubrà que con lo que ganaba no tenÃa suficiente para pagar mis deudas y vivir. Mis acreedores me empezaron a perseguir para que pagara mis extravagantes compras y mi vida se volvió miserable. PedÃa prestado a mis amigos, pero tampoco se lo podÃa devolver; las cosas iban de mal en peor. Mi mujer volvió con su padre y yo decidà irme de Babilonia a otra ciudad donde un joven pudiera tener más oportunidades.
»Durante dos años conocà una vida agitada y sin éxitos, siempre viajando con las caravanas de los mercaderes. Después pasé a un grupo de simpáticos ladrones que recorrÃan el desierto en busca de caravanas no armadas. Tales acciones no eran dignas del hijo de mi padre pero veÃa el mundo a través de una piedra coloreada y no me daba cuenta de hasta qué punto me habÃa degradado.
»Tuvimos éxito en nuestro primer viaje al capturar un rico cargamento de oro, seda y mercancÃas de gran valor. Llevamos este botÃn a Ginir y allà lo derrochamos.
»La segunda vez no tuvimos tanta suerte, después de haber efectuado el robo, fuimos atacados por los guerreros de un jefe indÃgena al que pagaban las caravanas para que las protegiera. Mataron a nuestros dos jefes y los que quedamos fuimos llevados a Damasco, despojados de nuestras ropas y vendidos como esclavos.