El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Yo fui comprado por dos monedas de plata por un jefe del desierto sirio, con los cabellos rapados y vestido solamente con algunos trozos de tela, no era diferente de los otros esclavos. Como yo era un joven despreocupado, pensaba que aquello no era más que una aventura hasta que mi amo me llevó ante sus cuatro mujeres y me dijo que me tendrÃan como eunuco.
»Entonces entendà de verdad mi situación. Esos hombres del desierto eran salvajes y guerreros, yo estaba sujeto a su voluntad, desprovisto de armas y sin esperanza de escapar.
»Estaba de pie, espantado por las cuatro mujeres que me examinaban. Me preguntaba si podrÃa esperar alguna compasión de su parte. Sira, la primera mujer, era más vieja que las otras y me miraba impasible. Me aparté de ella sin esperar nada de su parte; la siguiente, de una belleza despreciativa, me miraba con tanta indiferencia como si fuera un gusano en la tierra. Las dos más jóvenes reÃan como si aquello fuese una broma divertida.
»El tiempo que esperé su veredicto me pareció un siglo, cada una parecÃa dejar la decisión final a las demás. Finalmente, Sira habló con una voz gélida.