El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »—Tenemos muchos eunucos, pero sólo unos pocos guardianes de camellos, y además no sirven para nada, hoy mismo he de ir a ver a mi madre enferma y no tengo ningún esclavo en el que pueda confiar para que se ocupe de mi camello. Pregunta a este esclavo si sabe conducir uno.
»Entonces mi amo me preguntó:
»—¿Qué sabes de camellos?
»Luchando por esconder mi entusiasmo, respondÃ:
»—Sé hacer que se arrodillen, los sé cargar, y los sé conducir durante largos viajes sin cansarme. Y si es necesario, puedo reparar sus arneses.
»—El esclavo sabe bastante —observó mi amo—. Si ese es tu deseo, Sira, haz de este hombre tu camellero.
»Asà fui dado a Sira y ese mismo dÃa la conduje tras un largo viaje en camello al lado de su madre enferma. Aproveché la ocasión para agradecerle su intervención y para decirle que no era esclavo de nacimiento sino hijo de un hombre libre, un honorable fabricante de sillas de Babilonia. También le conté mi historia. Sus comentarios me desconcertaron, y más tarde reflexioné largamente sobre lo que me habÃa dicho.