El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »—¿Cómo puedes llamarte a ti mismo hombre libre —me dijo—, cuando tu debilidad te ha llevado a esta situación? Si un hombre tiene alma de esclavo, ¿no se convertirá en uno, sin importar su cuna, del mismo modo que el agua busca su nivel? Y si alguien tiene alma de hombre libre, ¿no se hará respetar y honrar en su ciudad aunque no lo haya acompañado la suerte?
»Durante un año fui esclavo y vivà con esclavos, pero no podÃa convertirme en uno de ellos. Un dÃa Sira me preguntó:
»—¿Por qué te quedas solo en tu tienda por la noche, cuando los otros esclavos se juntan en agradable compañÃa?
»A ello respondÃ:
»—Pensé en lo que me dijisteis. Me pregunté si tenÃa alma de esclavo. No puedo unirme a ellos, por eso me mantengo al margen.
»—Yo también me mantengo al margen —me confió—. Yo tenÃa un gran dote, por eso mi señor se casó conmigo. Pero no me desea y lo que toda mujer desea más ardientemente es ser deseada. Por eso, y como soy estéril y no tengo hijos, me he de mantener al margen. Si yo fuera un hombre preferirÃa la muerte antes de ser esclavo, pero las leyes de nuestra tribu hacen de las mujeres esclavas.