El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia Finalmente guardé en lugar seguro una lista con sus nombres y una carta en la que, de mutuo acuerdo, les pedÃa que no nos importunaran mientras fuéramos desembolsando el veinte porciento de nuestros ingresos. Comenzamos a trazar planes para idear cómo vivir con el setenta porciento de lo que ganábamos. Y estábamos decididos a ahorrar el diez porciento restante para hacerlo tintinear en nuestras bolsas; la idea de la plata, y posiblemente la del oro, eran de las más seductoras.
Este cambio en nuestra vida fue toda una aventura, aprendimos a disfrutar calculando y evaluando cómo vivir cómodamente con el setenta porciento que nos quedaba. Empezamos por el alquiler y nos arreglamos para obtener una buena reducción. Después examinamos nuestras marcas favoritas de té y otros productos y quedamos agradablemente sorprendidos al ver que podÃamos encontrar mejor calidad a más bajo precio.
Es demasiado largo para contarlo por carta pero, de todos modos, no ha resultado ser tan difÃcil. Nos acomodamos a esta nueva situación con el mejor de los humores. ¡Qué alivio fue comprobar que nuestros asuntos económicos ya no se encontraban en un estado que nos hiciera sufrir por las viejas cuentas impagadas!