El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —AsÃ, ¿aquello es Babilonia? Siempre he deseado ardientemente ver la ciudad más rica del mundo —comento Hadan Gula—. Allà donde mi abuelo empezó a levantar su fortuna. Si todavÃa estuviera vivo, no estarÃamos ahora dolorosamente oprimidos.
—¿Por qué deseas que su espÃritu permanezca en la tierra más allá del tiempo que le correspondÃa? Tú y tu padre podéis culminar su trabajo.
—Desgraciadamente ninguno de los dos tenemos sus dones. Mi padre y yo no conocemos el secreto para atraer los shékeles de oro.
Sharru Nada no respondió pero aflojó las bridas de su montura y bajó, pensativo, por el sendero que llevaba al valle. La caravana los seguÃa envuelta en una nube roja de polvo. Más tarde llegaron al camino real y tomando rumbo hacia el sur, atravesaron tierras irrigadas.
Tres viejos que trabajaban en un campo llamaron la atención de Sharru Nada. Le parecÃan extrañamente familiares, ¡qué ridÃculo! No se pasa cuarenta años más tarde por un campo y se encuentran los mismos labradores. Sin embargo, algo le decÃa que eran los mismos. Uno de ellos sostenÃa débilmente el arado, los otros dos, al lado de los bueyes se esforzaban, pegándoles en vano para que continuaran avanzando.