El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —¿Para qué trabajáis tan duramente, siempre de un lado a otro con vuestra caravana haciendo largos viajes? ¿Nunca os tomáis un tiempo para gozar de la vida?
—¿Gozar de la vida? —repitió sonriendo Sharru Nada—. ¿Qué harÃas tú para gozar de la vida si fueras Sharru Nada?
—Si tuviera una fortuna como la vuestra vivirÃa como un prÃncipe. Nunca atravesarÃa el desierto, gastarÃa los shékeles tan rápido como cayeran a mi bolsa, llevarÃa las ropas más caras y las joyas más raras. Esa serÃa una vida de mi agrado, una vida que merecerÃa la pena de ser vivida —los dos hombres rieron.
—Tu abuelo no llevaba joyas —Sharru Nada habÃa hablado sin pensar, luego continuó en tono de broma—. ¿Y no dejarÃas un tiempo para trabajar?
—El trabajo está hecho para los esclavos —respondió Hadan Gula. Sharru Nada se mordió los labios pero no respondió, condujo en silencio hasta que el camino los llevó hasta una cuesta. Allà frenó su montura y señaló hacia el lejano valle verde.
—Mira el valle, mira más lejos y podrás ver las murallas de Babilonia. La torre es el templo de Bel. Si tu vista es aguda, podrás incluso ver el humo del fuego eterno en lo más alto.