El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »—¿No lo entiendes? —le supliqué—. Soy joven y quiero vivir. No quiero ser hostigado o azotado hasta la muerte. ¿Tengo posibilidades de tener un buen amo?
»—Voy a decirte algo, me susurró en respuesta. Tú eres un buen tipo, no me das problemas. La mayorÃa de las veces somos los primeros en ir al mercado de esclavos. Escucha ahora: cuando vengan los compradores, diles que eres un buen trabajador, que te gusta trabajar duro y para un buen amo. Si no los animas a comprarte, el dÃa siguiente te encontrarás llevando ladrillos, un trabajo agotador.
»Después se alejó. Me tumbé en la arena caliente mirando las estrellas y pensando en el trabajo. Aquello que habÃa dicho Megido de que el trabajo era su mejor amigo me hizo preguntarme si también serÃa el mÃo. Verdaderamente lo serÃa si me ayudaba a liberarme.