El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Calla —ordenó Hadan Gula—, no escucharé mentiras difamatorias sobre mi abuelo. No era ningún esclavo.
Sus ojos brillaban de cólera.
Sharru Nada permaneció en calma.
—Lo honro por haberse elevado desde su desgracia y haberse convertido en un gran ciudadano de Damasco. ¿Y tú, su nieto, estás hecho de la misma madera? ¿Eres tan hombre como para hacer frente a la realidad o prefieres vivir con falsas ilusiones?
Hadan Gula se irguió en la silla, y respondió con la voz ahogada por una profunda emoción.
—Todo el mundo amaba a mi abuelo, sus buenas acciones fueron incontables. ¿No fue él quien, cuando llegó el hambre, compró grano en Egipto y lo transportó en su caravana para distribuirlo entre la gente y que asà no murieran de hambre? ¿Por qué decÃs que no era más que un despreciable esclavo de Babilonia?
—Si siempre hubiera sido un esclavo, tal vez habrÃa sido despreciable, pero cuando gracias a su esfuerzo se convirtió en un gran hombre en Damasco, seguro que los dioses le perdonaron sus desgracias y lo honraron con su respeto —respondió Sharru Nada.