El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Siempre he querido ser un gran hombre como mi abuelo —le confió Hadan Gula—. Nunca habÃa entendido qué clase de hombre era. Vos me lo habéis mostrado. Ahora lo entiendo, lo admiro aún más y me siento más determinado a convertirme en un hombre como él. Temo no poderos pagar nunca por haberme dado la auténtica clave de su éxito; a partir de hoy la usaré. Empezaré humildemente, como él, y eso será más acorde con mi verdadera condición que las joyas y las bellas ropas.
Y diciendo esto, Hadan Gula retiró los anillos de sus dedos y los pendientes de sus orejas. Aflojó las riendas de su caballo, retrocedió unos pasos y se colocó tras el jefe de la caravana con un profundo respeto.