El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »—Respecto a la manera de fabricar ladrillos, dan buenos consejos —repliqué.
»—Arkad —continuó—, has aprendido bien la lección. Primero aprendiste a vivir con menos de lo que ganabas, después, aprendiste a pedir consejo a hombres que fueran competentes gracias a la experiencia adquirida y que quisieran compartir ésta, y finalmente has aprendido a hacer que tu dinero trabaje para ti.
»â€Has aprendido por ti solo la manera de conseguir dinero, de conservarlo y de usarlo. De modo que eres competente y estás preparado para asumir un puesto de responsabilidad. Yo me hago viejo, mis hijos sólo piensan en gastar y nunca en ganar. Mis negocios son muy grandes y tengo miedo de no poderme encargar de ellos. Si quieres ir a Nipur a encargarte de mis tierras de allÃ, te haré mi socio y compartiremos los beneficios.
»Asà que fui a Nipur y me encargué de los negocios importantes, y como estaba lleno de ambición y habÃa aprendido las tres reglas de gestión de la riqueza pude aumentar grandemente el valor de sus bienes. De modo que cuando el espÃritu de Algamish se fue al mundo de las tinieblas, tuve derecho a una parte de sus propiedades, como él habÃa convenido conforme a la ley.
Asà habló Arkad, y cuando hubo acabado de contar su historia, uno de los amigos habló.
—Tuviste una gran suerte de que Algamish te hiciera su heredero.