El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »El primer lugar donde guardé mis tesoros era una ajada bolsa. Detestaba verla asÃ, vacÃa e inútil. Deseaba que estuviera abultada y llena, que el oro sonara en ella. Por eso me esforcé por encontrar las maneras de llenar una bolsa y encontré siete.
»Os explicaré, a vosotros que os habéis reunido ante mÃ, estas siete maneras que recomiendo a todos los hombres que quieran conseguir dinero a espuertas. Cada dÃa os explicaré una de las siete, y asà haremos durante siete dÃas.
»Escuchad atentamente la ciencia que os voy a comunicar; debatid las cuestiones conmigo, discutidlas entre vosotros. Aprended estas lecciones a fondo para que sean la semilla de una riqueza que hará florecer vuestra fortuna. Cada uno debe comenzar a construir sabiamente su fortuna; cuando ya seáis competentes, y sólo entonces, enseñaréis estas verdades a otros.
»Os mostraré maneras sencillas de llenar vuestra bolsa. Este es el primer paso que os llevará al templo de la riqueza, ningún hombre puede llegar a él si antes no pone firmemente sus pies en el primer escalón. Hoy nos dedicaremos a reflexionar sobre la primera manera.
La primera manera:
Empezad a llenar vuestra bolsa
Arkad se dirigió a un hombre que lo escuchaba atentamente desde la segunda fila.
—Mi buen amigo, ¿a qué te dedicas?