El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Entonces —continuó Arkad—, si uno de vosotros desea acumular un tesoro propio, ¿no serÃa sensato empezar usando esta fuente de riqueza que ya conocemos? También todos estuvieron de acuerdo. En ese momento Arkad se volvió hacia un hombre humilde que habÃa declarado ser vendedor de huevos. ¿Qué pasará si tomas una de vuestras cestas y todas las mañanas colocas en ella diez huevos y por la noche retiras nueve?
—Que al final rebosarán.
—¿Por qué?
—Porque cada dÃa pongo uno más de los que quito.
Arkad se volvió hacia toda la clase sonriendo.
—¿Hay alguien aquà que tenga la bolsa vacÃa? —preguntó.
Los hombres se miraron divertidos, rieron y finalmente sacudieron sus bolsas bromeando.
—Bien —continuó Arkad—. Ahora conoceréis el primer método para llenar los bolsillos. Haced justamente lo que he sugerido al vendedor de huevos. De cada diez monedas que ganéis y guardéis en vuestra bolsa, retirad sólo nueve para gastar. Vuestra bolsa empezará a abultarse rápidamente, aumentará el peso de las monedas y sentiréis una agradable sensación cuando la sopeséis. Esto os producirá una satisfacción personal.