El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »Ahora veremos el modo de hacer que vuestro tesoro aumente. El oro guardado dentro de una bolsa contenta al que lo posee y satisface el alma del avaro pero no produce nada. La parte de nuestras ganancias que conservéis no es más que el principio y lo que nos produzca después: es lo que amasará nuestras fortunas.
Asà habló Arkad a su clase el tercer dÃa.
—¿Cómo podemos hacer que nuestro oro trabaje? La primera vez que invertà dinero, tuve mala suerte porque lo perdà todo. Luego os lo contaré. La primera inversión provechosa que realicé fue un préstamo que hice a un hombre llamado Ager, un fabricante de escudos. Una vez al año compraba pesados cargamentos de bronce importados de mares lejanos y que luego utilizaba para fabricar armas. Como carecÃa de capital suficiente para pagar a los mercaderes, lo pedÃa a los que les sobraba dinero. Era un hombre honrado. DevolvÃa los préstamos con intereses cuando vendÃa los escudos.
»Cada vez que le prestaba dinero, también le prestaba el interés que me habÃa pagado. Entonces, no sólo aumentaba el capital sino que también los intereses. Me satisfacÃa mucho ver cómo estas cantidades volvÃan a mi bolsa.