El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia —Es cierto, eso ocurre —continuó Arkad—. Me doy cuenta de ello, y me pregunto si el dinero que se gana de este modo aporta beneficios permanentes a los que la fortuna les sonrÃe de esta manera. Conozco a muchos hombres de Babilonia que han triunfado en los negocios, pero soy incapaz de nombrar a uno sólo que haya triunfado recurriendo a esa fuente.
»Vosotros que esta tarde estáis reunidos aquà conocéis a muchos ciudadanos ricos. SerÃa interesante saber cuántos han conseguido su fortuna en las salas de juego. ¿Qué os parece si cada uno dice lo que sabe?
Se hizo un largo silencio.
—¿Se incluye a los dueños de las casas de juego? —aventuró uno de los presentes.
—Si no podéis pensar en nadie más —respondió Arkad—, si no se os ocurre ningún nombre, ¿por qué no habláis de vosotros mismos? ¿Hay alguno entre vosotros que gane regularmente en las apuestas y dude en aconsejar esta fuente de beneficios?
Entre las risas, se oyó que en la parte de atrás unos refunfuñaban.