El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »”En aquel momento me acordé de la tablilla que me habíais dado y en la que habíais grabado las cinco leyes del oro. Entonces leí con mucha atención vuestras palabras de sabiduría y comprendí que si primero hubiera buscado la sabiduría, no hubiera perdido todo mi oro. Memoricé todas las leyes y decidí que cuando la diosa de la fortuna me volviera a sonreír, me dejaría guiar por la sabiduría de la edad y no por una juventud inexperta.
»”En beneficio de los que están aquí sentados, voy a leer las palabras de sabiduría que mi padre hizo grabar en la tablilla de arcilla que me dio hace diez años.
LAS CINCO LEYES DE ORO
I. El oro acude fácilmente, en cantidades siempre más importantes, al hombre que reserva no menos de una décima parte de sus ganancias para crear un bien en previsión de su futuro y del de su familia.
II. El oro trabaja con diligencia y de forma rentable para el poseedor sabio que le encuentra un uso provechoso, multiplicándose incluso como los rebaños en los campos.
III. El oro permanece bajo la protección del poseedor prudente que lo invierte según los consejos de hombres sabios.