El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia IV. El oro escapa al hombre que invierte sin fin alguno en empresas que no le son familiares o que no son aprobadas por aquellos que conocen la forma de utilizar el oro.
V. El oro huye del hombre que lo fuerza en ganancias imposibles, que sigue el seductor consejo de defraudadores y estafadores o que seña de su propia inexperiencia y de sus románticas intenciones de inversión.
»”Estas son las cinco leyes del oro tal como mi padre las escribió. Afirmo que son mucho más valiosas que el mismo oro, como demuestra la ría.
»”Os he hablado de la enorme pobreza y de la desesperación a las que me había conducido mi inexperiencia —de nuevo miró a su padre.
»”Sin embargo, no hay mal que cien años dure. El fin de mis desventuras llegó cuando encontré un empleo, el de capataz de un grupo de esclavos que trabajaban en la construcción de la nueva muralla que tenía que rodear la ciudad.
»”Como conocía la primera ley del oro, pude aprovechar esta oportunidad; reservé una pieza de cobre de mis primeras ganancias, sumando otra siempre que me era posible hasta conseguir una moneda de plata. Era un proceso lento, puesto que tenía que satisfacer mis necesidades. Admito que gastaba con reparo porque estaba decidido a ganar tanto oro como me habíais dado, padre, y antes de que hubieran transcurrido los diez años.