El hombre más rico de Babilonia
El hombre más rico de Babilonia »”—Si confiáis en mí, os daré un provechoso consejo respecto a la forma de utilizar el oro —replicó él—. Dentro de un año, la muralla que rodeará la ciudad estará terminada y dispuesta a acoger las grandes puertas centrales de bronce destinadas a proteger la ciudad contra los enemigos del rey. En todo Nínive no hay el metal suficiente para fabricar estas puertas y el rey no ha pensado en conseguirlo. Este es mi plan: varios de nosotros vamos a reunir nuestro oro para enviar una caravana a las lejanas minas de cobre y de estaño para traer a Nínive el metal necesario para fabricar las puertas. Cuando el rey ordene que se hagan las puertas, nosotros seremos los únicos que podremos proporcionar el metal y nos pagará un buen precio. Si el rey no nos compra, siempre podremos revender el metal a un precio razonable.
»”En esta oferta reconocí una oportunidad y, fiel a la tercera ley, invertí mis ahorros siguiendo el consejo de hombres sabios. Tampoco sufrí decepción alguna… Nuestros fondos comunes fueron un éxito y mi cantidad de oro aumentó considerablemente gracias a esta transacción.